Si en una tomografía apareció una masa retroperitoneal, un tumor abdominal profundo o sospecha de sarcoma retroperitoneal, el paso más importante es no decidir cirugía sin una estrategia oncológica completa.
"Los tumores retroperitoneales no se manejan como una masa abdominal común. La primera cirugía suele ser la mejor oportunidad de control; por eso la planeación importa tanto como la operación."
Respuesta directa del oncólogo · Lun–Sáb 9:00–19:00 · Naucalpan, Satélite e Interlomas

Los tumores retroperitoneales son lesiones que se desarrollan en una región profunda del abdomen llamada retroperitoneo. Esta zona se encuentra detrás de la cavidad abdominal y contiene órganos y estructuras críticas: riñones, uréteres, grandes vasos sanguíneos, páncreas, duodeno, colon, músculos y nervios.
Por su localización, pueden crecer durante meses sin provocar síntomas claros. Muchas veces se descubren por una tomografía solicitada por dolor abdominal, dolor lumbar, aumento de volumen, pérdida de peso o estudios realizados por otra razón. Cuando el paciente recibe el reporte, suele leer términos como “masa retroperitoneal”, “tumor retroperitoneal”, “probable sarcoma”, “liposarcoma” o “leiomiosarcoma”.
No toda masa retroperitoneal es cáncer, pero tampoco debe tratarse como un hallazgo simple. Algunos tumores retroperitoneales son benignos; otros son sarcomas, tumores de origen renal, lesiones ganglionares, tumores germinales, metástasis o tumores de tejidos blandos. La diferencia cambia por completo el tratamiento.
La prioridad es definir tres puntos: qué parece ser, si se puede resecar con intención oncológica y si conviene biopsiar antes de operar. En tumores complejos, una decisión apresurada puede complicar la cirugía definitiva.

Estos tumores pueden ser silenciosos porque el retroperitoneo permite que la masa crezca antes de comprimir órganos. El síntoma aislado no confirma cáncer, pero sí justifica valoración si persiste o si la imagen ya muestra una masa.
Aumento progresivo del abdomen, sensación de presión o hallazgo de masa profunda en tomografía.
Dolor abdominal, lumbar o pélvico que no se explica por causas comunes o que progresa.
Disminución de peso, falta de apetito, cansancio o síntomas por compresión de órganos cercanos.
La tomografía contrastada de abdomen y pelvis es uno de los estudios principales para valorar una masa retroperitoneal. Permite analizar tamaño, relación con riñón, colon, páncreas, vasos sanguíneos, músculos y otros órganos. La tomografía de tórax ayuda a buscar enfermedad a distancia, especialmente cuando existe sospecha de sarcoma.
La resonancia magnética puede ser útil en casos seleccionados, sobre todo cuando se requiere mayor detalle anatómico. La biopsia con aguja gruesa puede estar indicada si el resultado cambiará la estrategia: por ejemplo, si se considera radioterapia, quimioterapia, tratamiento sistémico previo o si el diagnóstico no es claro.
La biopsia no debe improvisarse. El trayecto debe planearse para no comprometer una cirugía futura y para obtener tejido suficiente para patología, inmunohistoquímica y, cuando se requiere, estudios moleculares. En algunos casos, si la imagen es muy sugestiva y el plan es cirugía directa, puede decidirse no biopsiar; esto debe individualizarse.

Cuando el tumor es resecable, la cirugía debe buscar una resección completa con criterio oncológico. La dificultad está en que estos tumores pueden estar pegados o involucrar órganos y estructuras importantes.
Se revisa si parece sarcoma, tumor renal, ganglionar, germinal u otro origen.
Biopsia, cirugía directa, radioterapia o tratamiento previo según el caso.
La cirugía puede requerir resección en bloque de órganos comprometidos.
El seguimiento es esencial porque algunos sarcomas tienen alto riesgo de recurrencia local.
Una segunda opinión es especialmente útil cuando ya te propusieron cirugía, cuando te indicaron biopsia sin explicar por qué, cuando el reporte menciona sarcoma, liposarcoma o leiomiosarcoma, o cuando existe recurrencia después de una cirugía previa.
La intención no es retrasar el tratamiento. La intención es evitar una intervención incompleta, una biopsia mal dirigida o una cirugía que no considere desde el inicio la posibilidad de resección en bloque. En oncología, la estrategia previa puede cambiar el resultado.
Durante la consulta se revisan imágenes, reporte radiológico, síntomas, antecedentes, estudios previos y posibilidades reales de tratamiento. Si hace falta, se solicitan cortes adecuados, contraste, resonancia o valoración multidisciplinaria.

Atiendo pacientes con sospecha o diagnóstico de tumor retroperitoneal en Hospital San Ángel Inn Satélite, Corporativo Hospital Satélite y Hospital Ángeles Lomas. Estas sedes permiten acceso desde Naucalpan, Ciudad Satélite, Huixquilucan, Interlomas, Atizapán, Tlalnepantla y zona poniente de CDMX.
La primera consulta se enfoca en ordenar el caso: qué muestra la imagen, qué diagnósticos son probables, si se necesita biopsia, si la cirugía es posible, qué riesgos existen y cuál es la secuencia más segura. El paciente debe salir con claridad, no con más incertidumbre.
Los tumores retroperitoneales son poco frecuentes y pueden ser difíciles de explicar. Por eso la comunicación con la familia es tan importante como la técnica quirúrgica: todos deben entender el objetivo de la cirugía, los escenarios y el seguimiento posterior.

El Dr. Sergio Carlos Hidalgo Bahena es Cirujano Oncólogo con formación en Escuela Médico Militar e INCan–UNAM, más de 1,000 cirugías oncológicas y experiencia como Ex Jefe de Oncología Quirúrgica del Hospital Central Militar. Su práctica se enfoca en cirugía oncológica, segunda opinión y manejo integral del cáncer.
En tumores retroperitoneales, la experiencia quirúrgica se combina con una lectura estratégica del caso: no basta con saber que hay una masa; hay que saber qué estructuras involucra, qué diagnóstico es más probable, qué estudio falta y cómo debe planearse la cirugía para evitar reintervenciones innecesarias.

Envía tu tomografía o estudios por WhatsApp y revisamos si se trata de una masa retroperitoneal, qué estudios faltan y cuál sería el siguiente paso más seguro. En tumores retroperitoneales, planear bien desde el inicio puede cambiar el resultado.